
Escrito por Pauline LOTTE – infirmière puéricultrice – consultante parentalité – spécialiste sommeil et alimentation de l’enfant - Actualizado el 20 ene 2026
Entre 4 y 6 meses, durante la introducción de alimentos sólidos, algunos bebés muestran signos de reticencia, lo que puede preocupar y hacer que los padres se cuestionen mucho. A menudo, también es la presión del personal médico o del entorno lo que aumenta la inquietud y la culpa, y pone en duda la lactancia…
Sin embargo, estas dificultades alimentarias son comunes y la mayoría de las veces no son anormales, especialmente en bebés amamantados que no tienen necesariamente las mismas reacciones y expectativas que los bebés acostumbrados al biberón.
Veamos juntos las principales razones y cómo remediarlas respetando las necesidades del niño, y sin poner en duda la lactancia si la disfrutan y su bebé la necesita.
La leche: una base esencial
La leche materna es un alimento completo que responde perfectamente a las necesidades nutricionales de su bebé, incluso después del inicio de la alimentación complementaria. Hasta el año, sigue siendo la principal fuente de nutrientes y energía. Por eso, si su bebé rechaza el biberón o los sólidos, o come muy poco, sigue recibiendo la mayoría de los nutrientes que necesita a través de la lactancia.
Cuando el bebé amamantado rechaza el biberón
La introducción del biberón en un bebé amamantado puede a veces ser una fuente de estrés para los padres. El bebé, acostumbrado al pecho, puede rechazar totalmente este nuevo método de alimentación. Sin embargo, por muchas razones — regreso al trabajo, momento de relevo con otro progenitor, o simplemente el deseo de pasar a lactancia mixta o destetar —, la introducción del biberón suele ser necesaria.
¿Por qué el bebé amamantado rechaza el biberón?
Los bebés amamantados están naturalmente muy apegados a la toma: calor, olor, contacto piel con piel con mamá, y sabor muy suave de la leche materna. El biberón, con su tetina diferente y su modo de alimentación más mecánico, puede ser perturbador.
Algunas razones principales del rechazo del biberón en bebés amamantados:
-
El vínculo con mamá y el consuelo de la toma: El pecho no solo representa una fuente de alimento para el bebé, sino también un momento de consuelo y cercanía con su madre. El biberón, incluso dado por mamá, no proporciona el mismo placer ni la misma seguridad.
-
Una cuestión de textura, forma y succión: Las tetinas de los biberones no se parecen ni en forma ni en textura al pezón. La manera de succionar y el flujo de la leche también son muy diferentes, con menos control del flujo para el bebé. Puede sentirse perturbado por este cambio, rechazar la nueva sensación en la boca o sorprenderse por el flujo de leche.
-
Necesidad de autonomía: Algunos bebés, especialmente alrededor de los 6-8 meses, acostumbrados a ser “actores” de las tomas, pueden preferir pasar directamente a los alimentos sólidos o beber en taza en lugar de aceptar el biberón. La necesidad de autonomía crece y el bebé quiere descubrir otras formas de alimentarse.
-
El sabor de la leche: aún más que el biberón, a veces es el sabor de la leche artificial, completamente diferente de la leche humana, lo que el niño rechaza, estando acostumbrado a una leche muy suave, con sabores variados según la alimentación de la madre, y muy digestiva.
¿Cuáles son las soluciones para animar al bebé a aceptar el biberón?
Como con muchos cambios en la vida de un bebé, será fundamental tener paciencia y adaptarse. Aquí algunas pistas para facilitar la introducción del biberón manteniendo la lactancia o reduciéndola según sus planes:
-
Probar diferentes tetinas: Existen muchos modelos de tetinas en el mercado, con texturas y formas variadas. Esto puede influir mucho en la aceptación del biberón; con bastante frecuencia, los bebés amamantados “se engancharán” más con una tetina más larga y redonda, que estimula la succión. Ninguna es equivalente al pecho, pero el bebé puede encontrar más facilidad con ciertos modelos. No dude en probar varias para encontrar la que mejor se adapte a su hijo.
-
Dejar que otra persona dé el biberón y probar un contexto diferente: Muy a menudo, los bebés aceptan mejor el biberón con otra persona que no sea la mamá. Ver a su mamá puede darle ganas de buscar directamente el pecho. Cambiar de contexto (otro lugar, durante una salida de la mamá…) también puede evitar la asociación de la comida con el pecho y favorecer la aceptación del biberón. A menudo se necesitan varios intentos antes de que el bebé acepte el biberón…
-
Ofrecer el biberón en diferentes momentos: Las reacciones varían según los bebés. Si el bebé tiene hambre, podría mostrarse más impaciente y rechazar categóricamente el biberón. En ese caso, ofrézcalo cuando esté tranquilo y no tenga demasiada hambre para que tenga tiempo de descubrir el biberón sin estrés. Por el contrario, algunos bebés aceptarán mejor cuando tengan mucha hambre y no tengan “otra opción” que el biberón para alimentarse… Con la práctica entenderá qué es lo mejor para su hijo.
-
Modificar la temperatura y la textura: Si el bebé rechaza el biberón, puede intentar cambiar la temperatura de la leche. Si ha intentado dársela caliente, pruebe fría, y viceversa. Aromatizar la leche con un poco de cereales, puré o compota también puede estimular su apetito, variando tanto los sabores como las texturas.
-
Probar otros recipientes: Algunos bebés nunca se acostumbran realmente al biberón y prefieren pasar directamente a la taza o a los sólidos. Si el biberón no funciona a pesar de los intentos, pruebe con una taza con pico blando, un vaso 360°, o incluso ofrecer la leche con cuchara después de espesarla con cereales o sémola.
-
Variar las formas de consumir la leche: A pesar de los intentos, si su hijo sigue rechazando el biberón, también puede incorporar leche infantil en otras preparaciones, como purés del mediodía o sopas de la noche, o hacer yogures con leche infantil. Como última solución, es posible reemplazar parte de la leche con algunos lácteos adaptados si el bebé rechaza categóricamente el biberón, y compensar con las tomas en otros momentos para mantener las aportaciones recomendadas.
La introducción del biberón en un bebé amamantado puede ser un verdadero desafío, pero con paciencia y benevolencia es posible encontrar una solución que convenga al bebé y a sus padres. Cada bebé es diferente, y algunos tardarán más que otros en adaptarse a esta nueva forma de alimentarse. Ofrecerlo regularmente sin insistir, tener paciencia y estar abierto a otras alternativas son las claves.
Cuando el bebé rechaza la diversificación y los sólidos…
La introducción de alimentos sólidos es una etapa importante del desarrollo, pero algunos bebés amamantados pueden mostrarse menos entusiastas que otros. Varias razones pueden explicar estas reacciones:
-
Preferencia por la leche materna: Los bebés amamantados gustan del sabor de la leche materna que siempre está disponible y de todo lo que implica una toma (cariño, consuelo, calma…). No tienen necesariamente ganas ni necesidad de otros alimentos, y pueden tardar en acostumbrarse a nuevas texturas, sabores y al acto mismo de comer “sólido”.
-
Poco apetito por los sólidos: Cuando un bebé aún toma a demanda y está satisfecho con su leche, puede simplemente no tener hambre para otra cosa. Esto no significa que nunca le gustará comer, pero requerirá poco a poco reducir la ingesta de leche para darle ganas y apetito de comer nuevos alimentos.
-
Deseo de autonomía y descubrimiento: Desde los 6-7 meses, algunos bebés muestran un fuerte deseo de autonomía. No quieren ser pasivos y pueden querer comer solos, tocar, explorar, lo que puede explicar el rechazo a ser alimentados con cuchara y requerir adaptación en el modo de diversificación.
-
Períodos de cambio o enfermedad: algunas etapas son menos propicias al deseo de descubrimiento del niño, como períodos de grandes cambios (entrada en guardería, regreso al trabajo, mudanza…) o períodos de enfermedad, donde el bebé busca sobre todo seguridad y privilegiará las tomas. En ese caso, hay que esperar y volver a ofrecer más tarde.
¿Qué consejos frente a estas dificultades?
Ante la falta de interés o el rechazo a los sólidos, es importante no forzar ni alarmarse, ¡la leche sigue cubriendo la mayoría de las necesidades! Algunas pistas para facilitar la transición:
-
Ofrecer regularmente sin insistir: Aunque el bebé rechace las primeras veces, siga presentando y ofreciendo alimentos variados, sin forzar. A veces se necesitan más de diez presentaciones de un alimento antes de que el niño lo acepte. También ofrézcalos de diferentes maneras, antes o después de la toma, esto puede influir según los bebés.
-
Déjelo explorar y descubrir los alimentos: Los bebés necesitan tocar, oler y jugar con su comida para apropiársela y entender la textura. Aceptar —dentro de sus límites— esta exploración, aunque a veces sea difícil y desordenada, puede ayudar al bebé a acostumbrarse a los sólidos y a aceptarlos.
-
Ofrezca que coma de forma autónoma: Si su bebé parece querer comer solo, implemente la DME (diversificación dirigida por el niño): déle alimentos fáciles de agarrar como palitos de verduras cocidas o trozos grandes de frutas blandas, y déjelo explorar y llevarse la comida a la boca solo. Si elige esta forma, hay algunas reglas de seguridad a respetar: que el bebé se sostenga sentado (alrededor de 6/8 meses), que esté instalado en una trona sentado, y que los trozos sean del tamaño y textura adecuados a sus habilidades.
-
Establecer un ritmo alimentario: El reloj biológico necesita referencias para ajustarse. Poco a poco, establezca regularidad en los horarios de las comidas y en la organización del día para favorecer las sensaciones de hambre del niño y familiarizarlo con este momento. Según su apetito, espaciar un poco más las tomas y dejar tiempo para la digestión entre ellas puede favorecer el deseo de comer.
-
Comer con él: Los bebés imitan mucho. Comer juntos, ofrecer platos familiares puede darle ganas a su hijo y animarlo a hacer lo mismo.
-
Acepte respetar su ritmo: no todos los bebés se desarrollan igual ni tienen las mismas necesidades. Adáptese a su hijo, a su apetito, a sus necesidades. No es obligatorio que coma las raciones recomendadas para su edad, lo principal es que esté sano y tenga una curva de peso regular.
¿Cuándo preocuparse?
Si su bebé rechaza toda forma de diversificación o come muy poco después de los 7/8 meses, o si tiene estancamiento o pérdida de peso, es necesario hacer una evaluación con el médico que lo sigue para descartar cualquier problema subyacente.
Paralelamente, consultar a un profesional de la salud, dietista, logopeda, enfermera pediátrica especializada… para entender qué bloquea y sobre todo cómo adaptar la diversificación y las aportaciones a su bebé puede ser de gran ayuda y brindarle un verdadero apoyo.
Pero recuerde que algunos bebés, amamantados o no, necesitan tiempo para aceptar un nuevo modo de alimentación, sin que haya ningún problema ni consecuencia para su salud ni para la alimentación futura.
En conclusión, cada bebé es diferente en su enfoque de la alimentación complementaria. La leche materna sigue jugando un papel fundamental hasta al menos 1 año, y los rechazos a los sólidos sin los primeros meses, o de forma puntual, generalmente no son preocupantes. Con paciencia, benevolencia y adaptación, su bebé terminará por disfrutar la alimentación.
PRESENTACIÓN
Pauline Lotte – enfermera pediátrica – consultora de parentalidad – especialista en sueño y alimentación infantil
Enfermera pediátrica desde 2007, tras 10 años en pediatría especializada y un año en dirección de guardería, decidí establecerme como consultora en parentalidad en 2018. Esta decisión siguió a una larga reflexión sobre mi deseo de acompañar y apoyar a los padres en su rol diario. Habiendo adquirido muchos conocimientos y competencias sobre el niño y su desarrollo, elegí ponerlos al servicio de futuros y jóvenes padres. También soy madre de una niña pequeña desde septiembre de 2019.
Además de mi formación inicial, me especialicé en el sueño infantil y la alimentación, y me formé en otros temas de puericultura: lactancia, frenillos restrictivos, trastornos de la oralidad, porteo, lenguaje Dunstan Baby… para ofrecer un acompañamiento global del niño y las familias que encuentro. Mi objetivo: apoyarlos y sobre todo darles pistas prácticas, adaptadas a su bebé, a sus convicciones y a su día a día, para ayudarles a estar lo más serenos posible en su parentalidad.